viernes, 19 de junio de 2015

19/06/15

Siempre me llamó la atención la frase "Nadie es profeta en su tierra" de la Biblia, pero no entendía su significado, hace unos dos años empecé a asociar el término con ideas mías, pensaba que nadie era profeta en su tierra porque las personas siempre valoraban lo que venía de lejos, no lo que tenían a su alcance y que si una persona quisiera tener éxito debería irse a un lugar donde pudieran notar que marca la diferencia aunque sea por el simple hecho de ser de otro lado. 
Hace poco mi mamá estaba hablando conmigo y usó esa frase y le pregunté qué significaba para ella y me respondió que nadie era profeta en su tierra porque aquellas personas conocían bien al profeta, desde temprana edad y sabían que no era lo que decía ser. 
Dos opiniones muy diferentes pero ambas podrían tener sentido y eso es algo muy común en la biblia porque para algo está escrita de esa manera, para que cada persona pueda interpretar lo que necesita escuchar. 
Lo que en realidad significa (porque lo acabo de buscar) es lo siguiente:

"Nadie es profeta en su tierra: 
Se aplica a quien obtiene buena reputación fuera de su lugar de origen, cuando en éste no pudo disponer de los medios adecuados para alcanzarla, en ocasiones por envidia o enemistad. También se emplea para aludir a quienes se han visto obligados a abandonar su tierra natal precisamente para conseguir en otro lugar lo que se la negado en el suyo: la posibilidad de desarrollar sus aptitudes."
Esto me hace acordar a otra cosa, a la Alegoría de la caverna de Platón, que en resumen es lo siguiente:
Algunos hombres son criados desde su infancia en una caverna, atados de pies y manos con cadenas de manera que lo único que podían ver era lo que tenían en frente, una pared sin nada más. A sus espaldas había una fogata que hacía que pudieran hacerse sombras en la pared que estos hombres veían, otros hombres pasaban y con muñecos de madera hacían sombras y les decían "Esto, es un hombre" y se criaron pensando que esa sombra que veían en la pared era una figura humana. Un día deciden desatar a uno de los hombres y puede ver a un hombre tal cual es y queda impresionado de que lo que había creído que era "un hombre" no lo era.
Las dos cosas que acabo de contar afirman una cosa, que el ser humano no puede ver las cosas tal cual son sino crear en su cabeza una forma de ver la vida, una realidad personal. Si cada persona transforma lo que piensa en su mundo, y creer que esas cosas que opinamos, pensamos y sentimos son las correctas entonces tenemos la capacidad de crear con nuestras mentes nuestra cárcel o nuestras alas, nuestra felicidad o nuestra tristeza.


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