El tiempo no se mueve, y tampoco está detenido. El tiempo cambia, ocupamos un punto en esta constante mutación, nuestro aleph. La idea de que el tiempo pasa es importante cuando tienes que saber a qué hora partirá el tren, pero fuera de eso no sirve de mucho. Ni siquiera para cocinar. Cada vez que repetimos una receta, ésta sale diferente ¿Me explico?
-¿No somos el fruto de lo que aprendemos?
-Aprendemos en el pasado, pero no somos el fruto de eso. Sufrimos en el pasado, amamos en el pasado, lloramos y sonreímos en el pasado. Pero no sirve para el presente, el presente tiene sus desafíos, sea malo o sea bueno. No podemos culpar ni agradecer al pasado por lo que está ocurriendo ahora.
Cada nueva experiencia de amor no tiene absolutamente nada que ver con las experiencias pasadas, es siempre nueva. ¿Puede alguien hacer que el amor se estacione en el tiempo? Podemos intentarlo, pero convertiremos nuestra vida en un infierno. No estoy casado con la misma persona, es mentira, ni ella ni yo somos los mismos, por eso nuestra relación sigue más viva que nunca. No espero que ella se comporte como cuando nos conocimos y ella tampoco, el amor va más allá del tiempo, o mejor dicho el amor es el tiempo y el espacio en un solo punto, el Aleph, siempre transformándose.
-Las personas no están acostumbradas a eso, prefieren que todo permanezca.
-Y se puede, pero la consecuencia de eso es el sufrimiento. No somos las personas que quisieran que fuésemos, somos quienes decidimos ser. Siempre es fácil culpar a los demás, puedes pasar tu vida culpando al mundo, pero tus éxitos o tus derrotas son tu entera responsabilidad.